Mi vida es un Don

El más grande de los regalos que podemos recibir es la Vida , que se nos da de forma gratuita de manos del Creador para que gocemos de las riquezas del mundo. Valores como la fe, la amistad, la fidelidad, son adornos que le vamos incorporando a lo largo del camino para hacer de este presente, algo agradable para los demás, pues convivimos con otros seres que también han recibido este don y con quienes debemos trabajar para construir el Reino de Dios.
La vida no se nos ha dado para vivirla como una concha que se cierra a la realidad y se enajena de cuanto la rodea. Todo lo contrario. Mientras más nos hacemos solidarios con los otros, más enriquecemos el valor de nuestro regalo. Estamos llamados a servir, a multiplicar talentos, a transformar el entorno para el bien de los demás.
Pero es un tesoro que llevamos en vasijas de barro, que exige cuidado y atención, para no estropear el valor que posee. Dios nos ha creado libres, y esta libertad debe estar siempre en función del bien obrar.
Cuba necesita que sus hijos se esfuercen por llevar una vida digna, donde los sueños más nobles se conviertan en realidad por el empeño de los que en ella viven, y de los que la llevan en el corazón.
Tú Iglesia, como Pueblo de Dios, estás llamado a entregarte por amor al servicio de los demás para hacer presente el Reino aquí, y ahora.
Tú familia necesita que colabores junto a tus hermanos para que los valores que te ha enseñado den frutos en abundancia demostrando ser personas de buena voluntad.
Tus compañeros de trabajo y amistades requieren poder mirarte y encontrar a Dios reflejado en tus acciones.
Pero sobre todo, tú necesitas hacer de tu vida lo más grande; transformar lo que exista de fango, en tierra fértil, para que cuando tengas que presentar a Dios lo que has hecho con su regalo, puedas mostrar unas manos llenas de grandes motivos para gozar junto a Él del Banquete Eterno.

Vivir como las flores..
_Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto?.. Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas
y sufro con aquellas que calumnian.
_ ¡Pues, vive como las flores!, advirtió el maestro.
_ Y ¿cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo.
_ Pon atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín.- Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les resulta útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos. Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse... Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma la vida de los demás haciendo el bien. Esto, es vivir como las flores.
Quien busca amigos sin defectos, se queda sin amigos.

Proverbio Árabe

 

 

 

 

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